Filadelfia: Esas Puertas Abiertas

Ángeles de DiosCuando Dios trata con la Iglesia de Filadelfia, se presenta a sí mismo como el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y el que cierra y ninguno abre. Da a entender que Él maneja la voluntad de abrir o cerrar la puerta. Para Filadelfia Él había abierto una puerta que nadie podría cerrar. Qué bendición contar con la puerta abierta no por casualidad, no furtivamente, no ocultamente sino abierta por el que tiene la llave, por lo tanto, por quien tiene la autoridad para abrirla.

Hay un pasaje interesante que muestra a Jacob cansado a finales del día, en un paraje desierto. Decide pasar la noche y pone una piedra de cabecera para dormir. Durante la noche sueña y ve una escalera que llegaba al cielo, ángeles subían y bajaban por ella y en la cima de ella Dios mismo habló con él. Al despertar, se impresiona por la visión y dice la expresión “no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo”. Dios le permitió ver la puerta que Dios le abre al hombre, una puerta por donde se mueven los ángeles trayendo cuidado, protección y guía a los creyentes y llevando de vueltas al cielo adoración, acción de gracias, oraciones, alabanzas.

Para El Conquistador Dios tiene una puerta de bendición abierta por 14 años. Durante esos 14 años hemos visto y vivido la acción protectora de Dios, legiones de ángeles se han movido a nuestro favor. Permita Dios que también se hayan requerido legiones de ángeles para llevar nuestra gratitud ante su trono.

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