CLASE DE DORCAS – Marcos 4: 26 – 32

sembrarMarcos 4: 26 – 32

“Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, enseguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.”

 

Sembrar:- Esparcir semillas en un terreno preparado para que germinen y den plantas o frutos. Motivar una opinión o causar una sensación con palabras o acciones para obtener frutos más adelante.

 

Esta parábola habla acerca del crecimiento espiritual que se produce en un ser humano donde se ha plantado la semilla de la palabra de Dios. Hay dos cosas claves que debemos distinguir:-

 

1.- Una parte la hace el hombre, como Dios no puede venir en persona a predicar a las personas nos tiene a nosotros para poder esparcir la semilla de su palabra. Si nuestras bocas callan, Dios levantara otros que hagan el trabajo. Por esto la importancia de estar dispuestos a que nos use como  instrumentos en sus manos.

 

2.- Otra parte la hace Dios, la parte más importante porque por mucho que podamos predicar no somos nosotros quienes damos el crecimiento espiritual que las personas necesitan. Es Dios a través de su Espíritu Santo, quien actúa salvando, sin que nos demos cuenta.

Si bien es cierto indudablemente que Dios es quien hace la obra en el corazón del ser humano, nosotros debemos hacer nuestra parte.

 

¿Qué haremos? ¿Dejaremos que otros vayan? O permitiremos que Dios use nuestros pies, nuestras manos, nuestra boca, nuestra mente, nuestro corazón para hacer su obra en los corazones de los que aún deben venir a Él.

 

 

 

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