UNA OPORTUNA VISION

voluntadEn el capítulo 6 del libro de Isaias, Isaias ve en el horizonte complejos días.  Al morir el buen rey Uzias y perfilarse en un futuro no muy lejano un eventual de reinado de su nieto Acaz, Isaias temía lo peor para el futuro del pueblo.  En ese momento de desaliento Dios se le muestra en toda su gloria, como diciéndole, no importa cuán oscuro veas el horizonte, yo sigo siendo el mismo, y estoy vigente aquí.

Cuan  a menudo la vida nos golpea con noticias que nos hacen ver un oscuro o sombrío  horizonte. Un diagnostico medico adverso, una mala noticia en el trabajo, una situación financiera que se complica, una relación familiar o personal que se enreda. Todo esto nos hunde a veces  en una depresión donde nos sentimos solos, apesadumbrados y desalentados, pero al igual que Isaias, abramos nuestros ojos para ver que Dios sigue siendo el mismo y está disponible y vigente para nuestras vidas.

Por otra parte el profeta cree que va a morir al reconocer su condición de pecador y de vivir en un mundo de pecado y ver la magnificencia de Dios.  Ninguno de nosotros podría jactarse de no tener pecado  y claramente vemos como el mundo que nos rodea y que muchas veces influye en nosotros, en nuestra decisiones, en nuestro comportamiento social y a veces tristemente en nuestro comportamiento moral, es pecaminoso.

El respeto a los principios y valores cristianos el mundo que nos rodea los atropella, pero lo triste es cuando nosotros indolentemente hacemos lo mismo. Conceptos como  robar,  mentir, fornicación, adulterio, hoy no son vistos como algo grave, por no tener una abierta condena social , sino se aceptan como cosas tolerables.  Cuidémonos que nuevos conceptos que hoy comienza a aceptar nuestra sociedad y que son aberrantes para Dios, el día de mañana no sean aceptados por nosotros.

Este hombre que se descubre a sí mismo  y  a su pueblo ante Dios como pecador,  es bendecido con el perdón al tocar sus labios un serafín con un carbón encendido sacado desde el altar.  Hoy la sangre de Cristo, derramada en la cruz,  puede limpiarnos a cada uno de nosotros, que podemos reconocer que en más de algún aspecto hemos fallado ante Dios.

Estimados el mensaje nos dice; Ante las adversidades y contratiempos de la vida, Dios promete estar a nuestro lado y recordar lo nos enseñó Juan “Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo”.

 

 

 

 

 

 

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