CLASE DE DORCAS – 1° Juan 2:6


seguir_Cristo_e_a_fraqueza_humana1° Juan 2: 6

“El que dice que está unido a Dios, debe vivir como vivió Jesucristo.”

 

Vivir:- Llevar un determinado tipo de vida.

 

¿Qué tipo de vida nos pide Dios que vivamos? En este versículo queda claro que la vida de Jesús debería ser  nuestro ejemplo a seguir. Para vivir como vivió Jesús debemos analizar como actuaba ante las diversas circunstancias que se le presentaban:-

 

1.-“Jesús fue de Galilea al río Jordán, donde estaba Juan, para que éste lo bautizara. Al principio Juan quería impedírselo, y le dijo: Yo debería ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Jesús le contesto: Déjalo así por ahora, pues es conveniente que cumplamos todo lo que es justo ante Dios. Juan consintió. (Mateo 3:13-15)”. En estos versículos nos damos cuenta de la importancia de ser bautizado. Para Dios es imprescindible, si Jesús siendo su hijo lo hizo, nosotros debemos hacerlo no como un trámite sino como lo que significa:- una elección de vida nueva, de compromiso de amor a Dios.

2.-  “Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.

Hijo obediente haciendo la voluntad de Dios.” (Mateo 8:26). Jesús era el hijo de Dios, pero vivía en esta tierra como hombre y tenía una fe inquebrantable, sabía que era capaz de hacer grandes milagros, nosotros siendo humanos muchas veces nos cuesta tener una fe de esta magnitud, pero para Dios es importante que nuestra fe cada día crezca y no mengue. Debemos hacer todo lo posible para que  hagamos crecer nuestra fe,como una pequeña semilla que crece y se transforma en un gran y hermoso árbol.

         3.-“Dijo: «Padre, si quieres, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»” (Lucas 22:42).Jesús sabía perfectamente lo que tendría que pasar antes de morir, sin embargo, como un hijo obediente estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios. A veces nos toca pasar momentos dolorosos en nuestras vidas, pero cuando pensamos en todo lo que sufrió nuestro Señor nos damos cuenta que nada se podrá comparar a su dolor, dolor físico y emocional de verse sufriendo solo porque su Padre no lo podía ayudar, a pesar que habría podido, debido a que esto era parte del plan de nuestra Salvación. Al ver  el vaso medio lleno y no el vaso medio vacío, y ver todo lo que Dios nos ha dado, será más fácil aceptar todo lo que nos toque vivir.

 

Para permanecer unidos a Dios, miremos nuestra forma de vivir, ¿actuamos como Jesús lo haría? En nuestro caminar por esta vida, al enfrentar cada día las diversas circunstancias que nos toque atravesar, meditemos que haría Jesús si estuviera en nuestro lugar y vivamos como Él vivió. Ese es nuestro desafío.

 

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