CLASE DE DORCAS-2° Corintios 9: 6-7

mano-sembrando2° Corintios 9: 6-7

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”
Proponer:- Hacerse el propósito de ejecutar o no una cosa.

 

¿Cuánto y que debemos ofrendar? Usualmente estos versículos se asocian a dar una ofrenda monetaria como forma de agradar a Dios, pero debemos tener claro que también a través de nuestras acciones podemos agradar a Dios:-  

1.- Es muy importante cumplir todo lo que propongamos en nuestro corazón. Cuando nos hacemos el propósito de hacer algo para Dios, debemos tener la disposición de efectuar con hechos concretos lo nos hemos propuesto. Dios que conoce nuestro corazón y siempre nos está mirando va a estar esperando que cumplamos, por lo tanto debemos meditar bien si vamos a ser capaces de ejecutar lo que nos vamos a proponer. Debemos recordar lo que les ocurrió a Ananías y Safira, Dios no les estaba pidiendo nada, ellos propusieron hacer algo, pero después se arrepintieron y más encima quisieron engañar al Espíritu Santo, producto de ello fueron castigados.

2.- La bendición de Dios está sobre aquellos que cumplen lo que se proponen en su corazón, ya sea algo material o algo espiritual, porque:- “Dios bendice al dador alegre”

3.- En cuanto a lo espiritual no debemos limitar nuestras acciones para agradar a nuestro  Dios, porque quien poco hace, poco recibe. Pero quien mucho hace más grande será lo que va a sembrar, ya sea en esta vida o en la venidera. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:7-9

4.- En cuanto a lo material, lo que realmente importa no es la cantidad sino el dar con un corazón sincero sin esperar nada a cambio. “Jesús estaba una vez sentado frente a los cofres de las ofrendas, mirando cómo la gente echaba dinero en ellos. Muchos ricos echaban mucho dinero. En esto llegó una viuda pobre, y echó en uno de los cofres dos moneditas de cobre, de muy poco valor.  Entonces Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

—Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros que echan dinero en los cofres;  pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.” Lucas 12: 41-4

 

Dios ya nos demostró con hechos su amor hacia nosotros al darnos lo más grande: nuestra Salvación, seamos agradecidos y propongamos hacer algo para expresar nuestro amor a Dios, ya sea material o espiritual.

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