CLASE DE DORCAS – Salmo 71:1-9

Tu-eres-DiosEn ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás.
Socórreme y líbrame en tu justicia; inclina tu oído y sálvame.
Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,

Seguridad mía desde mi juventud.

En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
De ti será siempre mi alabanza. Como prodigio he sido a muchos,
Y tú mi refugio fuerte.
Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.
No me deseches en el tiempo de la vejez;
Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

 

Refugio:- Dar acogida o amparo a una persona para protegerla o ayudarla

Inevitablemente todos los seres humanos vamos caminando hacia los años de la vejez. Si así es, inexorablemente llegaremos a los años en los que nuestra salud se va deteriorando y debilitando, físicamente y mentalmente. En estos momentos es cuando más necesitamos ayuda. Este salmo es un manifiesto para a esos años:-

 

  1. Durante la vejez nuestras fuerzas nos comienzan a abandonar. Con nostalgia la persona ve como su vigor, su vista, su audición y otros sentidos  se van deteriorando.  En esa desvalia física el apoyo es Dios.
  2. Durante la vejez perdemos a muchos que van quedando en el camino. Quienes viven muchos años, van llenando su historia de tristes despedidas de seres queridos que lo acompañaron en su vida. Esas despedidas causan heridas en el alma, cuyo consuelo se encuentra en Dios.
  3. A menudo la vejez aleja a la persona de las responsabilidades laborales y sociales, y el anciano se va quedando solo, largas horas de soledad, recordando su años de actividad le mortifica, necesitando el respaldo de su Dios.
  4. La vejez nos acerca a la realidad de la muerte, lo cual a algunos seres humanos llena de temor, pero al creyente lo llena de esperanzas, de que al partir de este mundo lo espera Dios para darle perpetuo descanso.

 

Al parecer es triste llegar a la vejez, pero si se cuenta con el amparo de Dios es un momento de como dijo Pablo; el cuerpo se va desgastando, pero el interior se va renovando de día en día, al sentir que Dios es su amparo y fortaleza.

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