En Tu Palabra

El pasaje de Lucas 5: 1 11 nos relata la conversión de los primeros 4 discípulos del Señor, entre los cuales estaba Simón Pedro. Los libros de Mateo y Marcos no dan mayores detalles del evento, no así Lucas, quien da detalles de aquel momento.
El Relato muestra a Jesús en la playa del lago de Genezaret , donde la gente a causa de la expectación que genera, lo oprime. Buscando escapar de esta situación sube a la barca de Simón y le pide que lo retire un tanto de la costa y sentándose en la barca hablaba a las multitudes. Terminada la predicación le propone a Simón bogar mar adentro y echar la red para pescar. La respuesta de Simón es que han trabajado toda la noche y no han pescado nada, más y en un acto de fe, seguramente influido por lo que Jesús acababa de hablar a la gente, le dice: más por tu palabra echare la red. Solo con el auxilio de la barca de Zebedeo que estaba cerca lograron sacar la gran cantidad de peces que la red había atrapado. Ante tan increíble evento Pedro cae de rodillas ante el Señor diciéndole aléjate de mí Señor que soy hombre pecador. Ese mismo temor se apodero de los demás pescadores, por lo que al llegar a la orilla dejándolo todo siguieron a Jesús, transformándose así en sus seguidores y discípulos.
Este pasaje nos permite ver tres escenas las que al observar y meditar nos entregaran bendición.
La primera escena la trae desde el pasado Simón. Cuando Jesús le invita a pescar el presenta la primera escena: “Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada”. La escena nos muestra a un grupo de trabajadores poniendo su esfuerzo, talento y dedicación para poder lograr el fruto de su trabajo. Así como cada uno de nosotros se enfrenta diariamente a sus quehaceres. Debemos sufrir las congestiones del trafico rumbo al trabajo y de vuelta de el a casa. Debemos soportar las horas de trabajo sometidos a esfuerzos físicos y/o intelectuales que nos desgastan y a veces nos agobian y es el pensar en el fruto de ese esfuerzo lo que nos mantiene trabajando diariamente. Muchas veces nuestro esfuerzo y sacrificio no tienen la recompensa deseada, tal como les ocurrió a los discípulos esa noche de pesca infructuosa, y cuando así ocurre nos desanimamos y ponemos de mal humor o bien caemos en una suerte de depresión. Nos esforzamos por cubrir el día a día y con impotencia muchas veces no nos alcanza para cubrir los gastos generados mes a mes. Peor aún es cuando con desazón miramos el futuro, cuando la vejez no nos permita trabajar y solo una escuálida pensión nos ayude a sobrevivir, es como una noche oscura sin pescar nada y aun a pesar de todo debemos seguir bregando día tras día.
La segunda escena responde a que no siempre existe la posibilidad de ascender económicamente en la vida, a menos que podamos cambiar nuestro nivel económico mediante capacitación, cambio de trabajo, especialización etc, día a día debemos enfrentar la subsistencia con la misma barca, las mismas redes, el mismo lago, en tal caso conviene mirar a Simón que movido por un acto de fé echa la red en el mar y ante su mirada atónita y la de sus compañeros, la red se llenó de peces y requirieron ayuda de otra barca para poder extraer todos los peces atrapados. Sin cambiar nada solo creyendo en la Palabra de Dios hay un cambio en lo logrado. No solo puedo asegurarte que Dios proveerá milagrosamente cuando tu realmente no tengas nada, pues así lo ha hecho conmigo y mi familia, pero aquí el tema es que Dios le cambia la perspectiva de la vida a los discípulos, ya no serían más pescadores de peces sino serian ahora pescadores de hombres, es decir , ellos pasaron de un plano material a uno espiritual y si nosotros también pasamos a un plano espiritual en nuestra perspectiva de la vida, veremos que aun dentro de las noches oscuras y sin peces Jesús estará a nuestro lado y suplirá nuestras necesidades y nosotros mismos seremos fuente de bendición para otros que están en oscuridad. Ellos serán como los de la otra barca que tampoco habían pescado, pero finalmente también recibieron peces del amoroso milagro del Señor. Sé que muchas veces pasamos momentos oscuros y difíciles en los diferentes ámbitos de la vida, pero recuerde siempre que usted está en un plano distinto, donde puede acceder al maestro y actuar en su nombre o en su palabra; así recibirá dirección, apoyo, consuelo o sustento.
Veamos la conmovedora tercera escena, Simón cae de rodilla ante Jesús y le pide que se aleje de él pues reconoce la divinidad de Jesús y su pobre condición de hombre pecador. ¿Puedes recordar si en algún momento te has visto pequeño y como un pobre hombre pecador, ante un ser divino, infinito, eterno y santo? Si como Simón alguna vez hemos caído de rodillas ante la omnipotencia y santidad de Dios, rendidos ante su magnificencia y poder, es que estamos en un nuevo plano y con libre acceso al poder de Dios para actuar en y por nosotros.
Después de leer estas líneas seguramente seguiremos trabajando diariamente; poniendo todo nuestro empeño, talento y esfuerzo, aun cuando no obtengamos lo que deseamos, pero nos ayudara saber que si lo intentamos en el nombre del Señor, en su palabra, porque Él lo dice, habrá una bendición esperando por nosotros y que alcanzara incluso para compartir con los que padecen necesidad de ella.

Un abrazo y bendiciones

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