LOS ATRIBUTOS DE DIOS. 

Para quienes amamos a Dios es necesario conocerle en su profundidad. Con este estudio trataremos de conocer cuáles son sus atributos como una forma de aprender acerca de su esencia. 

Definición: Los atributos son las características, cualidades o propiedades que se le asigna a un ser. Todas las cosas que existen tienen atributos o cualidades que son propios de la persona o cosa 

“Dios tiene vida en sí mismo”, Juan 5:26 

Dios existe en sí mismo y por sí mismo. Nada ni nadie existió antes que El y todo lo que existe, existe después de Él. A diferencia de las criaturas, su existencia no depende de ninguna fuente externa. Antes que existieran otros seres, El existía. Su existencia es un misterio que no lo alcanzarán a comprender ni los hombres ni los ángeles. Sólo El sabe porque existe y como existe, ha existido y existirá, No fue creado, sino es el creador 

Así es que Dios, por cuanto existe, ha de tener ciertos atributos o características que por tratarse de El, que es perfecto, pueden llamarse perfecciones.  

Clasificación de los atributos: Los atributos de Dios se dividen en tres grupos: 

I.- Atributos No relacionados, es decir, lo que Dios es si mismo. 

1.- Dios es Espíritu.  

2.- Dios es Infinito (Eterno).  

3.- Dios es Uno. 

4.- Dios es Inmutable. 

II.- Atributos Activos, es decir, lo que Dios es en relación con el universo. 

1.- Dios es Omnipotente. 

2.- Dios es Omnipresente. 

3.- Dios es Omnisciente. 

4.- Dios es Sabio. 

5.- Dios es Soberano. 

 

III.- Atributos Morales, es decir, lo que Dios es en relación con sus seres morales. 

1.- Dios es Santo. 

2.- Dios es Justo. 

3.- Dios es Fiel.  

4.- Dios es Misericordioso. 

5.- Dios es Amor. 

6.- Dios es Bueno. 

 

I.- Atributos No relacionados. 

  1. Dios es Espíritu: 

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:24 

Dios es un Espíritu con personalidad. Piensa, siente, habla y por lo tanto puede mantener comunicación directa con sus criaturas hechas a su imagen. Como Espíritu, Dios no esta sujeto a limitaciones que por tener cuerpo sufren los seres humanos. No posee miembros corporales o pasiones, no está compuesto de elementos materiales, y no está sujeto a las condiciones de la existencia natural, De ahí que no pueda ser visto con ojos naturales o comprendido por los sentidos naturales. 

Dios es una Persona verdadera, pero de naturaleza tan infinita que no puede ser comprendido a la perfección por la mentalidad del hombre, ni descrito en forma adecuada por el lenguaje humano. 

Dios puede manifestarse a si mismo en una forma que puede ser entendido o comprendido por el hombre. Dios describe también su personalidad infinita en un idioma entendido por la mente finita del ser humano; de ahí que la Biblia hable de Dios diciendo que tiene manos, brazos, ojos y oídos; que ve, siente, oye, se arrepiente y así sucesivamente   

  1. Dios es Infinito (Eterno): 

“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.
Apocalipsis. 1:8 

Dios no está sujeto a limitaciones humanas y naturales. La infinidad de Dios puede ser consideradas de dos maneras: 

 En relación con el espacio. Dios se caracteriza por la inmensidad: 

“He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener” (I Reyes 8:27) 

Es decir, la naturaleza de la deidad está igualmente presente en el todo del espacio infinito, como en cada una de sus partes. No existe parte de la existencia que no sea afectada por su presencia y vigor, ni punto alguno del espacio puede substraerse a su influencia. “Su centro está en todas partes, su circunferencia ninguna.” No obstante, debemos recordar que en un sitio particular su presencia y su gloria se revelan en forma extraordinaria: en el cielo. 

 En relación con el tiempo. Dios es eterno: 

“Jehová reinará eternamente y para siempre.” (Éxodo 15:18) 

“Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad” (Nehemías 9:5); 

“Antes que naciesen los montes. Y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.” (Salmos 90:2); 

“Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos,” (Apocalipsis 4:8-10) 

 Ha existido desde la eternidad, y existirá hasta la eternidad. El pasado, el presente y el futuro son el presente para su mente. Por ser eterno, es inmutable, Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Se trata de una verdad consoladora para el creyente que puede descansar confiado en la verdad de que “el Eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos” (Deuteronomio 33:27) 

 Cuando se dice que Dios es eterno se quiere decir que ha existido siempre en el pasado, existe ahora en el presente y existirá siempre en el futuro: sin principio y sin fin. La definición que Dios da en el Antiguo Testamento de sí mismo es ésta: “Yo soy el que soy”. Esa definición nos habla de un eterno presente en que vive Dios, eso es eternidad. El nombre Jehová que se aplica a Dios quiere decir, “El que era, el que es, y el que ha de ser”. Esto también habla de eternidad. Nunca hubo un tiempo en el que El no existiera; nunca habrá día en el que deje de existir. 

 Dios es Uno: 

“Oye, Israel; Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” (Deuteronomio 6:4) 

La base fundamental de la religión en el antiguo testamento es que Dios es uno, un mensaje distintivo, característico a un mundo que adoraba a muchos dioses. 

¿Está en pugna esta enseñanza relativa a la unidad de Dios con lo que enseña el nuevo testamento referente a la eternidad? 

Debemos de distinguir entre dos clases de unidad: la absoluta y la compuesta: 

La expresión “un hombre” nos da la idea de una unidad absoluta, porque nos referimos a una persona. 

Pero cuando leemos que un hombre y una mujer serán “una sola carne” (Génesis 2:24) tenemos una unidad compuesta, puesto que se quiere significar la unión de dos personas. 

La doctrina de la trinidad nos enseña la unidad de Dios como unidad compuesta, incluyendo tres personas divinas, unidas mediante una eterna y a la vez esencial unidad. 

 Dios es Inmutable:  

“El padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”
Santiago. 1:17. 

Este atributo significa que Dios es invariable e inmutable, que no puede cambiar ni para bien ni para mal, no cambia en su naturaleza ni en su carácter, ni en sus propósitos. Si Dios pudiera cambiar, dejaría de ser inmutable.  La inmutabilidad de Dios se manifiesta tanto en los atributos naturales como en los morales. 

Sería un absurdo suponer que Dios puede ser más omnipotente o más santo – eso implicaría imperfección y mutabilidad lo cual sería impropio de Dios. Dios nunca ha evolucionado, crecido o mejorado.  Lo que es hoy ha sido siempre y siempre será. “Yo Jehová no me cambio” (Mal. 3:6). 

Esa inmutabilidad le da al creyente en Cristo seguridad. Sabe que Dios no va a cambiar de pensamiento en cuanto a su salvación o en cuanto a las promesas de la Biblia.  

 Dios es inmutable en esencia. Su naturaleza y ser son infinitos y, por lo tanto, no están sujetos a cambio alguno. Nunca hubo un tiempo en el que El no existiera; nunca habrá día en el que deje de existir. Dios nunca ha evolucionado, crecido o mejorado. Lo que es hoy ha sido siempre y siempre será. “Yo Jehová no me cambio” (Mal. 3:6). 

 Es una afirmación absoluta. No puede mejorar, porque es perfecto; y, siendo perfecto, no puede cambiar en mal. Siendo totalmente imposible que algo externo le afecte, Dios no puede cambiar ni en bien ni en mal: es el mismo perpetuamente. Sólo él puede decir “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). El correr del tiempo no le afecta en absoluto. En el rostro eterno no hay vejez. Por lo tanto, su poder nunca puede disminuir, ni su gloria palidecer. 

Basándose en pasajes como Gen. 6:6 y Jonás 3:10, donde dice que Dios se arrepintió, algunos piensan que Dios sí cambia. En estos casos Dios no cambió su naturaleza, su carácter, ni sus propósitos. Solamente cambió su modo de tratarse con ciertos hombres porque ellos modificaron su modo de creer y vivir. Siempre juzga a los incrédulos y siempre es misericordioso con los que se arrepienten. 

 

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